Los Corrales de Buelna recuerda los 40 años de la “marcha de Authi”

El 22 de diciembre se cumplirán 40 años de la “Marcha Verde” protagonizada por los trabajadores de Authi que recorrieron los casi 40 kilómetros que separan  Los Corrales de Buelna de Santander para defender la continuidad de la fábrica.

En Youtube se puede encontrar este documento de TVE grabado en aquellos días, subido por Valle de Buelna FM.

http://www.valledebuelnafm.com/index.php/noticias/item/12403-los-corrales-de-buelna-homenajeara-a-los-participantes-en-la-marcha-de-authi

El Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna y los sindicatos de la comarca están diseñando un calendario de actos para conmemorar los 40 años de la Marcha Verde protagonizada el 22 de diciembre de 1975 por unos 1.700 trabajadores de Authi tras conocer el cierre de la factoría de automóviles inglesa en la que prestaban sus servicios cerca de 2.000 personas y en la que se sustentaba buena parte de la economía de todo un pueblo. Fueron 40 kilómetros de marcha silenciosa hasta la capital de Cantabria reivindicando un trabajo digno del que les había privado el anunciado cierre de la empresa de automoción.

Los organizadores quieren contar con los protagonistas de la jornada para la elaboración de ese calendario, y por ello les ha citado, a todos cuantos estuvieron, participaron o recuerdan esa marcha. La reunión será el viernes 11 a las 10 de la mañana en el Ayuntamiento y servirá para poner en orden los detalles de una exposición que se prevé abrir del 21 al 31 de diciembre con artículos de prensa, fotografías y objetos de los que se portaron en esa larga caminata.

Además, el mismo 22 de diciembre se pretende recrear una marcha, mucho más corta, entre las fábricas y la plaza de la Constitución, como homenaje a aquellos hombres y mujeres que lograron con su iniciativa que el mundo supiera de su problema y, a la postre, traer a Los Corrales de Buelna una empresa que tomó el relevo de Authi, Motor Ibéria y Bendibérica, precursoras de la llegada de Nissan a la localidad.

Un 22 de diciembre de 1975 toda España quedaba impresionada por lo que se conoció como Marcha Verde, la primera y más larga de las manifestaciones sindicales de este tipo durante y tras el régimen franquista. Varios hechos marcaron aquella marcha: la reivindicación pacífica, ‘madura’, como la calificaba la prensa entonces, de los trabajadores, la respuesta comprometida de las autoridades y la firmeza general de una convicción única en defensa del futuro laboral de toda la comarca “para concienciar a quienes deseen ser concienciados”, según rezaba la vanguardia de aquella partida.

Todo partía con el conocimiento de una nota informativa de la dirección de la empresa en la que se anunciaba la rescisión de los contratos, «difícil y dramática decisión», según rezaba el escrito. Se notificaba que «en relación con la factoría de Los Corrales de Buelna, la situación ha llegado al límite al no haberse encontrado solución alguna que permita mantener los 2.100 puestos de trabajo cuya subsistencia el Gobierno prometió mantener, por lo que desde un punto de vista económico y social, resulta imposible prorrogar la situación presente, tanto por la liquidación de la sociedad como por las infundadas esperanzas para los trabajadores que la prórroga de esta situación comportaría».

A partir de ahí, unos 1.700 trabajadores decidieron de forma espontánea comenzar a andar hacia Santander con el objetivo puesto en llamar la atención sobre su situación tanto de la Administración como de la opinión pública. Tras meses de promesas incumplidas la decisión se fue fraguando con la tarde de aquel 22 de diciembre, una tarde fría que finalizó en la capital de Cantabria entre el aún más intenso frío de una noche bajo cero y el calor de los aplausos de los santanderinos que aguantaron aquella noche para contemplar lo que hasta entonces era un hecho insólito, la ocupación silenciosa de la capital.

Sucedieron a la marcha meses de negociaciones al más alto nivel, en las mesas de los ministerios, hasta alcanzar una solución que aún pervive, la implantación, aprovechando la infraestructura abandonada, de Motor Ibérica y Bendibérica, hoy Nissan Cantabria.

El 14 de enero de 1976 se daba a conocer oficialmente la noticia por el Ministerio de Relaciones Sindicales. Tras la colocación de unos 1.300 trabajadores y unas 200 prejubilaciones, aún quedaban otros 300 trabajadores esperando una solución que llegó de la mano de Nueva Montaña Quijano y Greyco.

Por aquel entonces comenzaba a tomar forma el Polígono Industrial de Barros como vía de solución para los trabajadores que no habían sido contratados por ninguna de las empresas citadas. La empresa que sonaba entonces para su instalación en el nuevo polígono era la de General Motors, pero estudios de mercado desecharon la idea.

 

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