El camino de hierro de Alar del Rey a Santander, Manuel López-Calderón

Ayer se presentó en Santander el libro escrito por Manuel López-Calderón sobre esta vía ferroviaria. Únicamente he tenido tiempo para ojear (de ojo) u hojear (de pasar hojas) el libro, pero aparentemente es de una factura extraordinaria. Simplemente la lectura de algún epígrafe breve demuestra que estamos ante una obra de referencia para cualquier estudio posterior desde ámbitos como la geografía, la historia, la ingeniería, el patrimonio…

Es admirable que un profesional de la salud como el autor (radiólogo de profesión, actualmente jubilado) sea capaz de emular con éxito en cuanto a rigor científico a quienes nos dedicamos a esta labor.

Locomotora Isabel II en la estación de Reinosa

Locomotora Isabel II en la estación de Reinosa

Como no he tenido tiempo de leer el libro prefiero que sea el prologuista, perfecto conocedor de la obra, quien haga una reseña del mismo. Juanjo Olaizola es una referencia en el mundo ferroviario y agradezco que me permita la reproducción de la entrada en su fantástico blog historiastren.blogspot.com.es

“Ayer, 28 de noviembre, se presentó en el Ateneo de Santander una nueva obra ferroviaria, fruto del trabajo de un buen compañero y amigo, Manolo López-Calderón, dedicada al análisis de la rica historia del ferrocarril de Alar del Rey a Santander.

Es posible que, fuera de Cantabria, el nombre de Manolo López Calderón no sea demasiado conocido en el ámbito de la investigación y puesta en valor del patrimonio ferroviario. Sin embargo, Manolo ha desarrollado, desde hace muchos años, una infatigable labor en pos de la recuperación de la memoria de los ferrocarriles cántabros, tanto a través de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Santander como mediante el desarrollo de innumerables actividades a lo largo de los años: exposiciones, conferencias, artículos de prensa… y todo ello sin olvidar su faceta de Amigo del Museo Vasco del Ferrocarril y su desinteresado trabajo de voluntariado en esta institución. Por tanto, estimado lector, puedo afirmar que la autoría de este libro que me he atrevido a prologar, es la mejor garantía de la rigurosidad en el estudio, de un trabajo concienzudo y bien hecho en el que se nos presentan todas las facetas de uno de los ferrocarriles más interesantes de nuestro país: el camino de hierro de Alar del Rey a Santander.

Mucho se ha escrito sobre los ferrocarriles de Cantabria pero, hasta ahora, nunca se había abordado el estudio científico del primer camino de hierro de este territorio y, no, desde luego, por tratarse de un ferrocarril menor, una línea que apenas pueda llamar la atención más allá de los límites provinciales. Por el contrario, pese a que su recorrido únicamente transcurre por Cantabria y se adentra unos pocos kilómetros por el norte de la provincia de Palencia, el ferrocarril de Alar del Rey a Santander debe despertar el interés de todo aquel que quiera conocer la historia del ferrocarril en España, no en vano reúne numerosos elementos propios de las líneas pioneras y, por tanto, comunes con otros muchos proyectos ferroviarios de la época.

Santander vio en el camino de hierro a Alar del Rey la mejor oportunidad para prosperar, para asentarse en el mapa, para convertirse en la principal salida de la Meseta castellana al Cantábrico y, para ello, no escatimó esfuerzos, hasta el punto de convertirse en el único de los proyectos para la implantación del ferrocarril en nuestro país, capaz de llamar la atención del mismísimo George Stephenson, padre de la locomotora de vapor, quién en 1845 llegó a realizar los primeros, aunque no muy alentadores, estudios para la construcción de la línea.

El proyecto para la construcción del ferrocarril de Alar del Rey a Santander es uno de los más primitivos de nuestro país y el primero que afrontó el paso de una de sus más difíciles divisorias de montaña: la cordillera cantábrica. De hecho, fue planteado en una época en la que el ferrocarril todavía era considerado en Europa como un complemento de los canales de navegación, motivo por el que precisamente se eligió la localidad palentina de Alar del Rey como cabecera de la línea, no en vano era el punto final (o inicio) del famoso Canal de Castilla que el tren quería completar en su imposible camino a Santander.

La investigación del camino de hierro de Alar del Rey a Santander que nos presenta Manolo López Calderón permite conocer cómo fueron los inicios del ferrocarril en España, las dificultades financieras, la participación, más importante de lo que a simple vista se estima, de los capitales locales, la apuesta de las oligarquías por el tren, del que no cabía duda que aportaría toda clase de beneficios, pero también, nos acerca a la tecnología de mediados del siglo XIX, la construcción de las complejas infraestructuras en una de las zonas más difíciles para la implantación del nuevo medio de transporte o la primitiva tecnología de sus locomotoras de vapor. Incluso un tema que, 150 años después, sigue protagonizando el devenir de los ferrocarriles españoles, el ancho de vía, jugó en la génesis de esta línea un papel destacado ya que, en 1851, sus promotores fueron autorizados a establecerlo con la galga que preconizaba Stephenson, la que ahora denominamos ancho internacional, con la que se implantan, entre otras, las modernas vías del AVE. Lamentablemente, dos años más tarde el gobierno cambió de opinión y obligó a implantar la vía ancha pero, sin duda, la historia de nuestros ferrocarriles y, sobre todo, su presente, sería bien diferente si los santanderinos hubieran logrado el propósito de  tender su vía con la misma separación entre carriles que la utilizada en la mayor parte de Europa. En definitiva, su estudio supone sumergirse en el pasado y conocer de primera mano como fueron los balbuceantes pasos de los inicios de este medio de transporte no sólo en Cantabria, sino en buena parte de nuestro país.

Fruto de más de cinco años de completo estudio e investigación es este magnífico libro, en el que se recoge la historia del camino de hierro de Alar del Rey a Santander con rigor científico, sin que ello sea obstáculo para una fácil lectura, acompañada además con una completísima colección gráfica que permite, a los menos familiarizados con esta línea, conocer con detalle todos los elementos que, de un modo u otro, marcaron el devenir de este ferrocarril pionero. Por ello, sin perder más tiempo en innecesarias presentaciones, me tomo la libertad de invitar a los lectores a que compren el libro y viajen, de la mano de su autor, entre Alar del Rey y Santander, entre el siglo XIX y el XXI. No me cabe duda que, cuando hayan concluido, podrán comprender mejor los poco conocidos inicios del ferrocarril en España.

Para adquirir el libro es suficiente dirigirse a la Asociación Cántabra de Amigos del Ferrocarril acafcantabria@gmail.com, o a través del teléfono 669 99 99 44, indicando nombre, teléfono o correo electrónico de contacto, así como el número de libros que se desea reservar. Por 40 € (más gastos de envío), podrás conseguir un volumen de 436 páginas ilustradas con 524 fotografías, pero, sobre todo, un libro imprescindible en la biblioteca de todos los interesados por la historia ferroviaria de nuestro país.”

 

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