El Puerto de Santander subastará la draga Loreto para chatarra

La noticia, pese a ser esperada, no puede dejarnos indiferentes. Tal como temíamos el Puerto de Santander ha decidido que la draga Loreto se convierta en chatarra en un futuro cercano.

Tras casi veinte años atracada en el dique de Gamazo expuesta a la intemperie sin ninguna labor de mantenimiento, el Consejo de Administración del Puerto ha aprobado su enajenación mediante subasta, aduciendo que su estado es prácticamente irrecuperable.

Construida en 1966 en la factoría de Matagorda de la Sociedad Española de Construcción Naval llegó al puerto santanderino en verano de 1968 y ejerció su función hasta finales de 1992. Desde entonces ha permanecido en el dique de Gamazo. Mientras estuvo en actividad contribuyó a labores que han marcado la historia reciente de Santander, como el dragado del conjunto de su Bahía, los rellenos de los terrenos del Aeropuerto de Parayas o la construcción del Puerto de Raos.

Aun entendiendo que su recuperación sería muy costosa, parece que el objetivo es desterrar a esta “herrumbre” del nuevo espacio que se proyecta en este entorno con un renovado Centro de Alto Rendimiento de Vela, cuya inauguración coincidirá con el Campeonato Mundial de esta especialidad que se celebrará en Santander en 2014.

Por el contrario, creemos que esta draga merece ser salvada y que se mantenga en el dique, por cuanto forma parte de nuestro patrimonio y ha sido responsable gracias a sus dragados del actual aspecto de la Bahía de Santander, por lo que debe exhibirse en un lugar preferente de la ciudad. El centro de Santander va olvidando su pasado portuario, del que tan sólo se conservan ejemplos como la Grúa de Piedra o el Dique de Gamazo, que se vería notablemente enriquecido si se apostara por la recuperación de la draga Loreto.

Otorgar un nuevo uso didáctico a esta draga puede ser una buena opción de futuro, que podría ser complementada con la ubicación en este espacio de la draga Priestman, construida en 1883, que la Autoridad Portuaria tiene emplazada en el Puerto de Raos. Con la simple comparación visual entre ambas dragas se aprecian los notales adelantos producidos en menos de un siglo en este campo.

La draga Loreto en el Dique de Gamazo, fotografiada ayer por la tarde.

 A continuación reproducimos la noticia aparecida en El Diario Montañés del sábado 31 de marzo sobre la subasta de la draga y una entrevista a José María Bedia, su único capitán, realizada por el mismo periódico hace tres años.

http://www.eldiariomontanes.es/v/20120331/santander/destacados/draga-loreto-saldra-gamazo-20120331.html

«Aprobada la enajenación, mediante subasta, de la draga ‘Loreto’, embarcación ya sin uso, sumamente deteriorada y prácticamente irrecuperable». Con estas escuetas líneas al final de un comunicado emitido ayer sobre la actividad del Puerto de Santander, esta institución da por finiquitado uno de los símbolos portuarios de la ciudad: La draga ‘Loreto’, atracada en el dique de Gamazo desde su ‘jubilación’ en 1993.

La remodelación de todo el frente marítimo también obliga a abandonar su enclave a una nave que como dijo quien fuera su único capitán durante 25 años, José María Bedia Trueba, «tantos beneficios ha dado a la ciudad de Santander». Así lo explicaba en una entrevista publicada por este diario en 2009. La situación de abandono a que se ha sometido a la nave hace pensar que el camino que seguirá desde su ‘casa’ de Gamazo, será su venta como chatarra.

La draga ‘Loreto’ salió de los astilleros Matagorda, de Cádiz, en el verano de 1968, donde fue encargada por la autoridad portuaria de Santander. Entonces fue considerada como una gran obra de ingeniería atribuida a la pericia de técnicos holandeses que dirigieron su equipación.

Era una draga fija. Estaba dotada de una tecnología desconocida hasta entonces en Santander. Quien hace 45 años era el director de la Junta del Puerto, Jesús González, ofreció a Bedia el pilotaje de la draga porque, al parecer, nadie quería hacerse cargo de ella por su complejidad.

Tenía seis cables ‘al mar’ de 40, 35 y 32 milímetros de diámetro. También estaba equipada con gánguiles (para recibir, conducir y verter en alta mar el fango, la arena, la piedra, etcétera, que extrae la draga) que cargaban el fango que se extraía a través de unas tolvas. La draga estuvo trabajando hasta finales del año 1992, cuando se decidió darla de baja y dejarla atracada en el dique de Gamazo. Durante este tiempo alguna voz se ha alzado para que se detuviese el deterioro de la nave, especialmente la de quien fuera su capitán y la de los veteranos de la Armada, para quienes su situación resultaba «una burla».

 http://www.eldiariomontanes.es/20090306/santander/destacados/loreto-merece-dique-gamazo-20090306.html

A José María Bedia Trueba (Pedreña, 1929), hijo de Tomás y de Antonia, se le hizo un nudo en el corazón cuando leyó en EL DIARIO MONTAÑÉS que la Fundación Extremadura pedía al Puerto el Dique de Gamazo para instalar allí la fragata ‘Extremadura’. Justo en el lugar donde, desde 1993, habita la draga ‘Loreto’, que es la niña de sus ojos. Fue su único capitán durante los 25 años que estuvo activa.

-¿Ese amor loco a una draga que aparentemente se cae a pedazos de dónde surge?

-Es que es mucho lo que le debemos los santanderinos. Hizo el dragado completo de la bahía, extrajo mucha roca frente a la Comandancia Naval para posibilitar el calado de los muelles y la construcción inicial de Raos. Intervino también en los rellenos del aeropuerto de Parayas o el acceso a la ría de Astillero. Creo que tiene más merecido ese emplazamiento del Dique de Gamazo, como todo un símbolo histórico del desarrollo del puerto, que un buque de guerra. Esa es, al menos, mi modesta opinión

-¿De dónde vino la ‘Loreto’?

-De los astilleros Matagorda, de Cádiz. Yo pasé allí cuatro meses siguiendo su construcción y pruebas. Unos técnicos holandeses me explicaron su funcionamiento. Era toda una obra de ingeniería. Llegó en el verano de 1968.

-Para usted la draga era poco menos que su casa…

-Tenía mi despacho y camarote. Me costaba saltar a tierra. Le cogí mucho cariño. A bordo eramos doce personas, uno de los marineros era el encargado de la cocina y comíamos muy sabroso. Bueno, en todos los barcos en los que estuve enrolado se almorzaba y cenaba requetebién. Los cocineros eran vascos…, guisan de miedo.

-Había que moverla con un remolcador a diferencia de los gánguiles actuales que navegan solos…

-Sí. Era una draga fija. Venía con una tecnología desconocida hasta entonces aquí. El capitán de la ‘Osa’ (otra draga), que era mayor que yo, se negó a manejarla. Fue entonces cuando el director de la Junta del Puerto, Jesús González, me preguntó si yo estaba dispuesto a hacerme cargo de ella, porque nadie quería ponerla en marcha. Acepté y me dieron los planos de dragado. A mí siempre me encantaron las matemáticas y eso era importante para resolver maniobras complicadas, a lo que se unió la experiencia adquirida de chico en los atraques y desatraques con las lanchas.

-¿Le dieron los planos con los calados que se requerían y ya?

-Sí. Yo no permitía muchas interferencias en mi labor. La posición de la draga se hacía por ángulos horizontales, no había entonces GPS. Recuerdo que cuando construían los nuevos muelles de Maliaño, necesitaban varios buzos para dejar el lecho liso para poder hacer la cimentación. Yo me comprometí con Dragados a dejárselo como la pista de un aeropuerto en sólo dos tardes de sábado y así fue. Luego me llamó el directivo de Dragados, Félix Ducasse felicitándome: «José María, cuánto dinero nos has ahorrado, porque ahora sí vamos a poder entregar la obra en plazo y no dentro de cuatro meses».

-¿Qué llevaba la ‘Loreto’ para succionar?

-Seis cables al mar de 40, 35 y 32 milímetros de diámetro. Luego venían los gánguiles y cargaban el fango que habíamos extraído a través de unas tolvas.

-¿Qué era lo difícil?

-Manejar los mandos del dragado desde el puente. Yo enseñé a uno de Suances, Fernando González Martín, al que le di clases.

-¿Quién dragaba El Puntal y la zona exterior de la bahía?

-La ‘Virgen de la Peña’.

-¿Usted navegó con radar?

-Yo, con el compás y el sextante. Llegue a alcanzar la sonda eléctrica, pero costó mucho que los armadores entraran por el radar, que era el ojo del barco. Hoy navegar es otra historia, como otra historia fue hacerlo en tiempos de Colón que no tenían forma de saber la longitud. O sea, no sabían cuanto habían navegado.

-¿Cómo se defendían cuando había niebla?

-Pues tocando constantemente la sirena y aflojando la marcha. Pero, yo, gracias a Dios, no tuve ni un percance en los 14 años que anduve por los mares del mundo. Además nací para trabajar y la mar siempre me gustó.

 -¿Cuándo dejó la ‘Loreto’ atrás?

-La Junta del Puerto acordó por unanimidad nombrarme jefe del Negociado de Dragado y Material Flotante. Desde el 1 de enero de 1978 tuve que irme a una oficina pero no abandoné la ‘Loreto’. Seguí dirigiéndola siempre.

-Pero ¿usted se jubiló?

-Nos jubilamos casi al mismo tiempo, a finales del 92. La draga se merece el sitio por la labor que hizo para beneficio de la ciudad de Santander.

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Un comentario en “El Puerto de Santander subastará la draga Loreto para chatarra

  1. Aqui en Bizkaia, el Museo maritimo deguazo la que teniamos en el Dique, un autentico atentado al patrimonio maritimo, yo creo que deberia crearse una Asociacion para Salvar la Draga, realmente merece la pena, seguro que en Inglaterra se hecharian las manos a la cabeza al leer la noticia.

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