Interesante artículo de Aurelio González-Riancho en El Diario Montañés

“Lamentablemente” debemos suscribir lo que se lanza desde esta tribuna para llamar la atención de un pueblo que generalmente se olvida de su pasado. Únicamente tenemos que añadir que el patrimonio industrial y minero sigue siendo maltratado y, la mayor parte de las veces, ignorado. Una región que fundamentó su desarrollo económico en la minería y la industria no puede volver la vista hacia otro lado cuando se habla sobre patrimonio, ya que no son tan sólo las ferrerías y los molinos los que conforman nuestro pasado industrial; debemos llamar la atención sobre viejas fábricas, minas abandonadas, poblados obreros deteriorados… que son nuestra historia pero que desgraciadamente no parece que los sintamos como propios y, por supuesto, como elementos representativos de nuestro pasado.

http://www.eldiariomontanes.es/prensa/20101008/opinion/articulos/gestion-patrimonio-20101008.html

La destrucción del puente de Limpias no es una excepción, otros edificios están en peligro
08.10.2010 –

AURELIO GONZÁLEZ-RIANCHO
MÉDICO. MIEMBRO DEL CENTRO DE ESTUDIOS MONTAÑESES
 
Muchas comunidades nos envidiarían. Pocos son los pueblos e incluso aldeas de nuestra Cantabria en donde falte una casona blasonada, una torre, ferrería, molino o iglesia de interés. Pero cuando contemplamos esa rica herencia de nuestros mayores, a menudo nos invade una sensación agridulce y de desánimo, ya que gran parte de esas edificaciones están en estado de semiabandono.
Son varios los motivos de su decadencia: el desgaste de los años, las guerras tan frecuentes en otros tiempos, los desastres naturales, la desaparición del mayorazgo, la marcha de las gentes a las capitales, la emigración y también la llegada de épocas de carestía. Todos actuaron pero la especulación y la desidia, más depredadoras y recientes, lograron lo que el tiempo y los elementos no pudieron.
La situación es grave y si no se pone algún remedio, y pronto, ese gran patrimonio puede perderse de manera irremediable. Esta responsabilidad es de todos, pero no es igual para todos.
Hace unos días leíamos en EL DIARIO que en Limpias un constructor había derribado de la noche a la mañana y sin permiso el añejo y sugerente puente de la casona de Juan Cosme de Albo. La indignada reacción de las autoridades municipales no se hizo esperar, mientras que las autonómicas, indiferentes, no se han pronunciado. Para los conservacionistas y amantes del patrimonio ha supuesto una agresión difícil de entender.
Y el hecho es que las contradicciones institucionales han consentido esta tremenda agresión. Sin embargo, no es este un hecho aislado. En los últimos años se han producido otras actuaciones lamentables, algunas denunciadas en este medio, ante la pasividad total de las autoridades autonómicas con responsabilidades patrimoniales y si alguien no lo impide el deterioro llevará a la desaparición a edificios como el palacio de Ceballos en Cayón, la torre de Mogrovejo, el palacio de los Acebedos en Hoznayo, la torre de Calderón de la Barca en Viveda o a la casa de Cubillas en Ajo.
El conflicto se origina en una Limpias que crece insosteniblemente y en donde recientemente se habían levantado una serie de pisos, en territorio afectado por crecidas, inundaciones y desbordamientos. No es el mejor lugar para construir y esperamos que en el futuro la naturaleza no se violente.
Pero ese puente, ahora parece que nadie lo duda, forma parte de nuestro Patrimonio y debiera por tanto ser competencia de la Consejería de Cultura, a pesar de que para esa institución, la casa y su entorno carezcan de valor patrimonial, pues cuando se solicitó su protección argumentó que «la Casa de Albo no era representativa de ningún aspecto destacado de la cultura de Cantabria y no se podía encuadrar en ninguna corriente artística». Para el Ayuntamiento si tenía valor y con cierta ambigüedad ha explicado que no había autorizado el derribo, responsabilidad del constructor.
La Corporación obligará a rehacer el puente, hecho asumido por el constructor que dice que devolverá las piedras que se llevó y que se compromete a reconstruirlo, -y a nosotros nos parece una buena e imprescindible medida- pero no nos podemos creer que explique después la alcaldesa que «se levantará con una mayor amplitud». Cuesta entender estos argumentos. Alguien responsable y cabal debe tomar las riendas de este desastre para que el puente del siglo XVIII de la casona de Juan Cosme de Albo se rehaga bajo un riguroso control. Ya no será el mismo puente pero el mal menor es rehacerlo fielmente.
Probablemente la Consejería argumentará que la casona de Limpias y su puente no estaban protegidos ni catalogados y es verdad, ella misma lo impidió. En el año 2000, siendo Consejero de Cultura José Antonio Cagigas, se comenzó la catalogación de todo nuestro patrimonio en un importante trabajo que iría revisando la Comunidad, pueblo a pueblo, bajo el título de ‘Catálogo del Territorio Cultural de Cantabria’. El entonces Gobierno de Cantabria buscó la erudición de los mejores especialistas. Se editó en el año 2000 el primer tomo que se ocupaba de las Juntas de Cudeyo y Cesto, en el 2001 el tomo dos que recogía el patrimonio de las Juntas de Ribamontán, Siete Villas, Voto y las villas de Escalante y Santoña y el tomo tres en el 2002 que estudiaba el patrimonio de Santander.
Cuando llegó al Gobierno el PRC pensamos que un partido con ese apellido mejoraría el proyecto. La desilusión no pudo ser mayor: se paralizó el trabajo absolutamente y al preguntar, tuvimos esa respuesta ambigua y astuta, que ni dice que si, ni dice que no, sino todo lo contrario. La falta de catalogación es el motivo de estos desastres y la responsabilidad es de Cultura.
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2 comentarios en “Interesante artículo de Aurelio González-Riancho en El Diario Montañés

  1. En primer lugar, el sábado 23 de julio descubrí a través del Diario Montañés la concesión del premio Plaza Porticada al Dr González Riaño y deseo felicitarle.
    En segundo lugar, porque comparto con él el interés por el patrimonio de Cantabria, desearía preguntarle su opinión sobre la acción que se está realizando o mejor, se ha realizado en la Casona Palacio de Carmona.
    Yo me permito opinar que se ha cometido un atentado, un saqueo, una expoliación y que no podemos quedarnos impasibles ante tales hechos porque debemos velar y tenemos una responsabilidad ante nuestro patrimonio y ante las generaciones venideras.Las cuevas de Altamira, la Alhambra de Granada, etc etc están protegidas por la Unesco, ¿quién protege este patrimonio menor pero no por eso menos importante?.
    Estoy convencida que ante este hecho concreto el Gobierno de Cantabria es responsable y si se condena a una persona por violar a otra, se debe condenar también por violar lo que es único e irremplazable.
    Estoy a su disposición para todo lo necesario al respecto en el 942373168 y en maria-angeles.barbanson@wanadoo.fr
    Atentamente

    • Hola María Ángeles.
      No he tenido suficiente tiempo para contestarte con anterioridad (las vacaciones y demás).
      No conozco lo sucedido en Carmona, aunque si está creando una corriente de opinión adversa desde la gente que tiene una sensibilidad especial hacia el patrimonio, seguramente compartiré vuestras inquietudes.
      Desde luego estoy de acuerdo en que hay que imponer sanciones a quien agrede a ese “patrimonio menor” del que hablas. Unas sanciones que deben ser lo suficientemente disuasorias como para que no se cometan atentados que desvirtúen el paisaje.
      Creo que en España todavía no hemos interiorizado el significado que tiene el paisaje cultural aunque hace tres años firmáramos el Convenio Europeo del Paisaje. Precisamente en ese patrimonio menor, o menos valorado, es donde reside la trascendencia del concepto “paisaje cultural”; hemos destrozado nuestra costa y ahora (cuando pase la crisis) vamos a por el interior y, si nos dejan, hacia las montañas (que tiemblen los Picos de Europa).
      Cuando superemos el restrictivo concepto de patrimonio como elemento (iglesia, ermita, cueva, palacio, puente…) y lo entendamos como paisaje, habremos dado el paso decisivo hacia una conservación inteligente del patrimonio.
      Yo, que me dedico académicamente al patrimonio industrial, veo como van desapareciendo elementos significativos de este legado sin que nadie se oponga (normalmente con el aplauso del pueblo), de manera que ya no tenemos la vieja lonja de Santander, la Grúa de Piedra se trasladará para que su espacio sea ocupado por un centro cultural que no la respetará, los talleres de RENFE en Cajo darán paso a viviendas, Cabárceno es un zoo sin ninguna mención a la mina de hierro, etc.
      Disculpa el “rollo”, pero hay veces que uno está predispuesto a denunciar estas atrocidades.
      Un saludo
      Gerardo

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